Historias sobre la almohada

 Desde lo desconocido me encuentro y hacia lo desconocido voy, me encuentro en una habitación donde hay una cama, un espejo y no mucho más. Un lugar donde probablemente esté para reencontrarme conmigo misma, con mis pensamientos pero difícil se me hace encontrarlos porque están solos en mi cabeza, sin estímulos tapandolos y se mezclados entre todos, como si estuvieran en una pileta y ninguno llegara a la superficie, me gustaría poder ordenarlos, clasificarlos y jerarquizarlos.

Voy de un lado al otro creyendo que eso me puede llegar a relajar y contra todo pronóstico logra lo contrario, intento mirar al espejo para conectar conmigo y descubro allí que mi imagen no es la que mas comoda me hace sentir ya que empiezo a notar mis mano sudorosas,mis ojos apuntando para cualquier lado menos para el frente, todo lo que yo siempre creí que era lo que más me calmaba no estaba funcionando, cuanto me conocía? cuanto creía que me conocía? al parecer poco, decido traicionarme e intentar lo más básico pero desconocido para mi… el silencio. 

Algo con lo que había luchado durante mucho tiempo, totalmente ajeno a mi persona se convirtió en lo más preciado, donde no había nada descubrí todo, el valor del silencio para una persona que no podía callar a su cabeza, ese silencio me llevó a lo conocido.


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